Dice Martín Valverde, un cantante de música cristiana, que perdonar no es olvidar, es saber recordar sin dolor. El perdón no es más que un reflejo de amor; no podemos perdonar si no amamos a quien estamos perdonando. Nosotros estamos llamados siempre a amar, a nuestros amigos y a nuestros enemigos, de la misma forma en la que nos amamos a nosotros mismos.

(Lucas 10:27); por lo tanto, también estamos llamados a perdonar a nuestros amigos, como fruto de nuestro amor por ellos.
Ahora bien, todo en teoría parece fácil de comprender, pero en la práctica, perdonar es algo más difícil de digerir, por ejemplo, aunque suene muy novelesco, pensemos en si la novia o el novio nos traiciona con el mejor amigo, ¿estamos dispuestos a perdonar, a reflejar nuestro amor por ellos en forma de perdón? Ahora bien, esta situación tan de telenovela, nos sirve también para hablar del siguiente punto que queremos tocar, la confianza. Pues si bien es cierto, podemos perdonas, y recordar sin rencor, las cosas muchas veces jamás podrán ser como antes, pues perder la confianza en un amigo o de la pareja, son palabras serias, la confianza tarda a veces años en formarse y consolidarse, y basta un segundo para perderla.
